Visitar Roma tras las huellas de las obras maestras de Gian Lorenzo Bernini

En este periodo de pandemia, por desgracia, la emergencia sanitaria impide viajar y visitar la capital, pero quien tenga la posibilidad, por trabajo o por desplazamientos breves, puede por fin visitar una Roma distinta, libre del turismo de masas, con la ventaja de poder disfrutar con más calma de los itinerarios más transitados.
Normalmente son las propias ciudades las que, con su encanto, cambian por completo la vida de los artistas, pero en el caso de Bernini ocurre justo lo contrario. El artista barroco fue, de hecho, protagonista de primera línea en la transformación revolucionaria de la ciudad. No hay barrio, iglesia o simple rincón escondido donde no sea posible detenerse a admirar una de sus obras maestras.
¿Por qué no seguir, entonces, un itinerario basado en las obras de Gian Lorenzo Bernini? Es también una excelente manera de descubrir Roma desde un nuevo punto de vista, apreciando tanto las obras como al hombre universal que fue este artista.

Gian Lorenzo Bernini, nacido en Nápoles en 1598, fue escultor, arquitecto, pintor y también escenógrafo y comediógrafo. Uno de los factores que contribuyeron a hacer del artista una figura tan central en la vida de Roma y del barroco romano fue la llegada al solio pontificio de su mecenas, Maffeo Barberini, convertido en el papa Urbano VIII, que le permitió iniciar un largo periodo de hegemonía artística en la Ciudad Eterna.
A Bernini se le confiaron los cargos de comisario y supervisor de las conducciones de las fuentes de la Piazza Navona, la dirección de la Fundición de Castel Sant’Angelo y el de arquitecto del Acqua Vergine. Por ello participó en la construcción de muchas fuentes de Roma, como la del Tritón o la de las Abejas, e incluso en proyectos para la Fontana di Trevi.

Un excelente itinerario tras las huellas de Bernini incluye la visita a lugares fascinantes como la iglesia de Santa Bibiana, erigida en 1624, que alberga la primera escultura de Bernini de tema religioso, en la que aparece precisamente santa Bibiana. En la maravillosa iglesia de Santa Maria della Vittoria podrás descubrir muchas obras del más alto nivel, entre ellas una de las más apreciadas del artista barroco: el Éxtasis de santa Teresa de Ávila, una obra maestra que el propio Bernini no dudó en definir como «la obra más bella que pudiera salir de mi mano».
Continuando hacia la colina del Quirinal se encuentra la iglesia de Sant’Andrea al Quirinale, una de las iglesias más bellas en las que dejó su huella el artista barroco. Sorprende, más que nada, la sacristía, diseñada por Bernini y pintada al fresco por el artista Jean La Brode. Muchas otras obras de la carrera de Gian Lorenzo Bernini se conservan en la Galería Nacional del Palazzo Barberini, uno de los museos más interesantes de la Ciudad Eterna.

En este sentido, Eitch Borromini es una base ideal desde la que moverse para visitar los principales monumentos en los que trabajó este gran intérprete del arte y de la arquitectura del siglo XVII, el 600 italiano. El Collegio Innocenziano, la residencia histórica que alberga Eitch, parece hecho a propósito para acoger a los amantes del arte y la cultura, que duermen bajo frescos del siglo XVII. Desde sus ventanas se puede admirar una de las obras más célebres del maestro del barroco: la fuente de los Cuatro Ríos de la Piazza Navona en todo su esplendor.

02/12/2020