
Las Visiones Romanas firmadas por Zavattari
Como te anunciábamos a principios de año, Eitch Borromini tiene de nuevo el placer de acoger las obras de uno de los artistas contemporáneos más polifacéticos, que nuestros huéspedes ya han tenido ocasión de apreciar. Para un viaje por los siglos de belleza de la Ciudad Eterna, esta vez a través de veinticinco increíbles grabados que combinan el arte del siglo XIX con los rasgos que han hecho reconocible a Francesco en todo el mundo.
‘Grand Tour: visiones romanas’
Tras la exposición ‘Caput Mundi’, de la que también hablamos en estas páginas, con espléndidas fotografías tomadas —con luz natural y sin trípodes ni flash— desde nuestra residencia del siglo XVII en Piazza Navona, se vuelve al dibujo. O, mejor dicho, a los grabados «de época» enriquecidos con intervenciones gráficas y visuales: una técnica que Francesco ha madurado gracias a la investigación llevada a cabo en los últimos años junto a la cercanísima Librería Anticuaria ‘Calligrammes’. Medios expresivos distintos, la misma protagonista: Roma. Para un viaje y una estancia que se convierten en un paseo por el Tiempo, la Historia y la Belleza a lo largo de los pasillos del ala del complejo Pamphilj en la que nos encontramos: la del Collegio Innocenziano y de nuestra Galería de Arte. Pasillos al final de los cuales encontrarás también ‘Terrazza Borromini’, lugar de sabores de Italia, engastado entre la cúpula y uno de los campanarios gemelos de la iglesia de Sant’Agnese in Agone, desde donde admirar desde lo alto la monumental Piazza Navona.
Todos los caminos llevan a Roma
Desde su debut con solo 19 años, Francesco experimenta con la pintura, la escultura, el diseño, el videoarte, la dirección teatral y la fotografía. Pero —ya se trate de murales o instalaciones, de investigaciones históricas o cromáticas— es el dibujo el que «marca el rumbo» de su evolución. Y esto, desde su Toscana natal hasta España, Portugal, Inglaterra y Holanda, pero también en Estados Unidos y en China: a día de hoy, Francesco suma veinte series oficiales en veintiún años de actividad, más de cuarenta exposiciones individuales, dos direcciones teatrales, más de veinte instalaciones y más de quinientas publicaciones internacionales.
De este año es también el proyecto que lo convierte en embajador del arte, el color y el diseño italianos en Pekín y Shanghái, en dos importantes ferias dedicadas a la armonía cromática en los espacios cotidianos. En otras palabras, al concepto de «casa» y de «sentirse en casa» gracias a los colores y materiales utilizados; es decir, la misma idea que nos inspiró al crear los espacios acogedores, elegantes e íntimos de Eitch Borromini.
Una exposición especial en un lugar especial, que de hecho Francesco llama «mi residencia romana». Porque, aunque sus obras han llegado hasta ahora a treinta países de cuatro continentes, el profundo vínculo con la Ciudad Eterna, con Piazza Navona y con los privilegiados espacios de Eitch en el corazón barroco de Roma ha llegado para quedarse.
