La opción más recogida del palacio: una habitación íntima, perfecta para quien viaja solo y desea comodidad sin renunciar al encanto del siglo XVII. Con vistas a los antiguos muros del Palacio Pamphilj, ofrece una cama cómoda, un diseño elegante y todo lo necesario para una estancia breve pero auténtica en el corazón de Roma.
Dimensiones: 12 m² Número máximo de personas: 1 Tipo de camas: 1 cama queen size Escritorio Servicio de cortesía de la firma ETRO Teléfono con línea directa Minibar con productos y tentempiés variados Caja fuerte para el ordenador portátil y documentos personales
Agua de cortesía Tetera eléctrica con té, café e infusiones Secador de pelo profesional Rengleta eléctrica internacional con usb Tv de pantalla plana con decodificador sky TV a schermo piatto con decoder SKY Wi-Fi Gratuito
Habitación individual
Las habitaciones, ubicadas en el tercer piso, son ideales para huéspedes que viajan en solitario y que requieren de todas las comodidades para una estadía rápida en la ciudad eterna. [...]
Habitación doble amplia y luminosa, equipada con una cama extraconfort y amueblada cuidando hasta el más mínimo detalle. El suelo original le aporta un toque pintoresco al ambiente y es acorde con la historia centenaria del edificio. [...]
En el interior de las Suites Superior conviven diferentes partes del mobiliario original del edificio que alberga al Eitch, diseñado por Francesco Borromini, uno de los artistas más importantes y extravagantes del barroco romano. [...]
Las habitaciones de la categoría Deluxe poseen una historia enlazada con las antiguas tramas del edificio. Todas son diferentes entre sí, por ello le invitamos a que solicite a nuestro personal información sobre su historia. [...]
Se trata de suites magníficamente amuebladas que poseen las características de la categoría que las precede, pero adornadas por las vistas hacia uno o más rincones de la ciudad eterna [...]
Son las habitaciones más prestigiosas de la mansión que nos hospeda, también llamada Colegio Inocenciano, en referencia al que contribuyó a hacer de la Plaza Navona la llamada "Isla Pamphilj", un magnífico testimonio de la arquitectura barroca y del poder de la familia. [...]