
El Panteón – El templo de los dioses
Uno de los primeros monumentos que deciden visitar quienes se alojan en el Eitch Borromini es el célebre Panteón, al que se llega cruzando la plaza en un paseo de apenas cinco minutos desde el Eitch.
En griego antiguo, Panteón significa «el templo de todos los dioses», mientras que en latín clásico se llamaba «Pantheum». Es uno de los edificios más bellos para quien tiene tiempo de disfrutar de la Ciudad Eterna, y merece la pena visitarlo en cuanto dispongas de unos minutos, sobre todo si estás entre los afortunados que visitan Roma sin multitudes de turistas, a causa de la pandemia.
La historia del Panteón
Este edificio se remonta a la Roma antigua y fue construido como un auténtico templo, con la intención de honrar a todas las divinidades, en el año 27 a. C., por Marco Vipsanio Agripa, natural de Arpino y yerno de Augusto. El Panteón fue reconstruido más tarde por voluntad del emperador Adriano, entre el 120 y el 124 d. C., ya que los incendios de algunas décadas antes habían causado numerosos daños a la construcción original.
Entre las principales características del Panteón destaca sin duda su forma circular, unida a un pórtico de columnas corintias que sostienen un frontón. Es un edificio de arquitectura armoniosa y muy equilibrada, en el que sobresale por su belleza la cúpula, una de las más grandes del mundo, realizada en hormigón romano.
En el siglo VII, el Panteón se convirtió en una basílica cristiana, llamada Santa Maria della Rotonda, y precisamente por eso pudo «sobrevivir» a los expolios que los distintos papas llevaron a cabo en los edificios de la Roma clásica. Es la única basílica de Roma que aún cuenta con un cabildo, además, naturalmente, de las patriarcales. El Panteón forma parte del patrimonio del Estado italiano y es una de las principales atracciones de Roma: basta pensar que solo en 2019 registró el récord de casi 9 millones de visitantes. Ningún museo de Italia se acerca a esas cifras. El Panteón está considerado uno de los modelos de la arquitectura monumental romana, uno de los pocos que han llegado hasta nuestros días, y ha inspirado a un gran número de arquitectos, tanto estadounidenses como europeos, desde el Renacimiento.
A partir del siglo XV, el Panteón empezó a acoger cada vez más frescos importantes, pero también las tumbas de los dos primeros reyes de Italia, Víctor Manuel II y su hijo, Umberto I. En su interior hay además un espectacular órgano de tubos, creado en 1926 por Giovanni Tamburini, perfecto para interpretar piezas románticas. ¿A qué esperas? Pide a nuestra recepción indicaciones sencillas para llegar a este encantador monumento y piérdete en el laberinto de callejuelas que lo rodea.
