Algunos de los mejores vinos de Roma

En el artículo anterior hablamos de la auténtica cocina romana y de sus pequeños secretos. Ahora —en parte para entender los maridajes adecuados, en parte para apreciar mejor la selección que Eitch Borromini ofrece a sus huéspedes— vamos a descubrir sus vinos. Porque el don de Baco está presente en estas tierras desde el siglo V a. e. c., cuando a la Bota se la llamaba «Enotria».
Veamos, pues, algunos de los de Roma y de su región, el Lacio, que junto con Sicilia y Campania es una de las tres de producción más antigua, que aprendieron el arte de la vinificación de etruscos, griegos y cartagineses.

Los ocho fantásticos
Empecemos por el más prestigioso, elaborado por la bodega «Casale del Giglio»: Mater Matuta, un gran tinto nacido de la mezcla de las variedades Shiraz y Petit Verdot, criado durante dos años en barrica y afinado otro año en botella. A su lado, sin duda, el Radix, un vino blanco elaborado con la antiquísima variedad de uva Bellone, que los campesinos de época romana comían con pan y que hoy es la compañía ideal para los platos de mar.
Entre los más antiguos, sin duda el Aleatico de Gradoli y el Est!Est!Est! de Montefiascone. El primero, de uva tinta y cultivado en la provincia de Viterbo, tiende a lo dulce y es, por tanto, excelente con los postres. El segundo —blanco y, según la leyenda, (tres veces) bueno— se obtiene de uvas toscanas Trebbiano, Roscetto y Malvasía blanca. Y sabrá acompañar con acierto tanto el pescado y las carnes blancas como las verduras y, sobre todo, los espaguetis Cacio e Pepe.
El Montiano, en cambio, fruto de uvas Merlot en pureza, es de un rojo rubí profundo. Elaborado por la bodega familiar Cotarella, es uno de los mejores compañeros de las carnes rojas, pero también de los fritos. Mientras que de las colinas de los Castelli Romani y de la bodega «Omina Romana» llegan vinos blancos de gran carácter, como el Chardonnay, o el mejor Cabernet Franc de Italia, de la selección Ars Magna.
Por último, el Biancolella di Ponza y el Cesanese del Piglio. El Biancolella de las Antiche Cantine Migliaccio, blanco, se produce en solo mil quinientas botellas con uvas autóctonas en pureza de los viñedos de Punta Fieno, en la isla de Ponza. Excelente con pescado, crustáceos y verduras a la parrilla, pero también con pasta y risottos de marisco. El Cesanese, en cambio —tinto de uva negra, especiado e intenso—, coronará los embutidos curados, los primeros con salsas de carne, los segundos de carne y todos los grandes platos de la cocina tradicional romana descritos en estas páginas.

Solo queda preparar tu estancia en Eitch Borromini, listo para explorar los sabores romanos e italianos desde el restaurante de nuestra Galería de Arte, «Terrazza Borromini», o desde las mejores trattorias de los alrededores. ¿Preparado para el brindis romano? Prosit (que haga bien) - ¡Vobis quoque (también a vosotros)!

10/07/2024