
A cinco minutos del Eitch: el templo de Adriano en Piazza di Pietra
Una especie de homenaje al emperador Adriano, que tras su muerte fue honrado prácticamente como un dios. Hablamos del maravilloso Templo de Adriano, también conocido como Hadrianeum: un antiquísimo templo romano levantado en el Campo de Marte de Roma. Todavía hoy podemos admirar una parte de él en Piazza di Pietra, que debe su nombre precisamente a la presencia, desde hace tantos siglos, de los restos de este edificio. Es muy probable que las obras del templo comenzaran cuando el emperador Adriano aún vivía, con la intención de dedicar el edificio a su esposa, Vibia Sabina, que murió en el 136. En realidad, quien tuvo un papel fundamental en la construcción del templo fue Antonino Pío, bajo cuya dirección las obras concluyeron en el 145. Hoy todavía pueden admirarse once de las trece columnas levantadas en el lado norte, que actualmente están integradas en el palacio que alberga la Cámara de Comercio de Roma.
Las principales características del templo de Adriano
Al terminar las obras, el templo contaba con 8 columnas en la fachada y otras 13 columnas corintias de mármol blanco en cada uno de los dos lados más largos. En otro tiempo, alrededor de este espectacular templo se extendía una gran plaza porticada, con columnas de mármol giallo antico, que se abría de forma magnífica hacia la llamada via Lata a través de un arco monumental. Esta estructura fue pronto rebautizada como «Arco de Antonino» y acabó demolida por problemas de seguridad.
Al parecer, la plaza contaba, al menos en su parte norte, con una exedra de grandes dimensiones, muy parecida a las del Foro de Trajano y del Foro de Augusto.
En los pedestales de las columnas pueden verse numerosos relieves con trofeos militares, armas y armaduras. ¿Qué significaban? Sencillamente, querían subrayar la política de Adriano, más inclinada a la paz entre los pueblos que la de su predecesor, Trajano.
Sin duda, el templo de Adriano es uno de los lugares que hay que visitar si has organizado un viaje a Roma, y nuestras habitaciones se encuentran a pocos pasos de Piazza di Pietra. En estos tiempos, además, como cualquier otra ciudad afectada por el coronavirus, también la capital vive todos los problemas ligados a la pandemia, pero hay algún aspecto positivo, como la ausencia de las hordas de turistas que siempre convierten la visita a Roma en una pequeña aventura. Si amas el arte, puedes unir lo útil a lo agradable eligiendo el Eitch Borromini para tu estancia. Desde el Collegio Innocenziano, la residencia histórica en la que nos encontramos, cruzando Piazza Navona hacia el lado opuesto, se llega con un breve paseo a la espléndida Piazza di Pietra, donde se encuentra el Templo de Adriano, más o menos detrás de Palazzo Madama, sede del Senado de la República Italiana.
